Fisioterapia
Ejercicio terapéutico en fisioterapia: tipos, ejemplos y prescripción
Revisado por Rafael Ugarte
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El ejercicio terapéutico es ejercicio planificado con un objetivo clínico y adaptado a una persona tras su valoración. No se define por utilizar una máquina, una banda elástica o un movimiento especial: lo que importa es para qué se prescribe, cómo se ajusta y cómo se comprueba su resultado.
Esta guía está dirigida a fisioterapeutas. Presenta un esquema educativo de trabajo, no una rutina para tratar una lesión sin valoración individual.
¿En qué se diferencia de la actividad física general?
Caminar, subir escaleras o entrenar pueden formar parte tanto de la vida cotidiana como de un programa terapéutico. La diferencia práctica está en la intención, la planificación y el seguimiento.
Por ejemplo, proponer una caminata no describe por sí solo una intervención completa. Falta aclarar qué actividad quiere recuperar la persona, cuál es su punto de partida, cómo se organizarán las sesiones y cuándo se revisará el plan.
La OMS incluye los programas de ejercicio entre las opciones para abordar el dolor lumbar primario crónico en adultos, dentro de una atención individualizada. Esa recomendación se refiere a una población y un contexto concretos: no demuestra que cualquier ejercicio sirva para cualquier problema. Guía de la OMS y resumen de sus recomendaciones.
Tipos de ejercicio terapéutico
Los programas de ejercicio pueden incluir distintas modalidades. Entre las consideradas por la OMS en su guía sobre dolor lumbar primario crónico están:
- Ejercicio aeróbico.
- Entrenamiento de fuerza muscular.
- Ejercicios de movilidad, flexibilidad y estiramiento.
- Ejercicio de control motor.
- Programas mixtos que combinan varias modalidades.
Esta lista es una selección, no una clasificación exhaustiva ni una indicación para cada paciente. La guía estudia una población concreta y no permite trasladar automáticamente sus recomendaciones a cualquier lesión o enfermedad. OMS: ejercicio estructurado, apartado B.1.
Nombrar la modalidad tampoco describe una prescripción completa. Para documentarla hay que explicar el objetivo, la tarea elegida, su dosificación y cómo se revisará la respuesta.
Cómo organizar la prescripción del ejercicio terapéutico
Define un objetivo que puedas revisar
Antes de elegir movimientos, escribe qué cambio se busca. «Hacer ejercicios de piernas» describe una actividad; «recuperar la capacidad de levantarse de la silla de trabajo» expresa un objetivo funcional.
Una ficha de planificación puede recoger estas preguntas:
- ¿Qué tarea es importante para esta persona?
- ¿Cómo la realiza ahora y qué dificultades encuentra?
- ¿Qué antecedentes y hallazgos condicionan la propuesta?
- ¿Qué recursos, tiempo y apoyo tiene para practicar?
- ¿Qué resultado se observará en la siguiente revisión?
Estas preguntas organizan el razonamiento clínico en fisioterapia; no sustituyen la exploración ni las indicaciones específicas de cada proceso.
Incluye preferencias y posibilidades reales
Un programa difícil de incorporar a la vida diaria necesita revisarse, aunque sobre el papel parezca completo. Para personas de 16 años o más con dolor primario crónico, NICE recomienda ofrecer ejercicio grupal supervisado considerando necesidades, preferencias y capacidades. No es una recomendación universal para todas las patologías. NICE NG193, recomendación 1.2.1.
Dosificación y progresión: qué variables registrar
Dosificar requiere concretar algo más que el nombre del ejercicio. Esta plantilla propone qué documentar; no fija valores válidos para todos los pacientes.
| Variable | Qué dejar escrito |
|---|---|
| Tipo de tarea | Movimiento elegido y relación con el objetivo |
| Frecuencia | Cómo se distribuye la práctica |
| Intensidad | Cómo se define y se controla el esfuerzo |
| Volumen | Duración, repeticiones o trabajo total |
| Recuperación | Pausas y organización entre sesiones |
| Seguimiento | Respuesta observada y momento de revisión |
Para documentar la progresión, registra qué variable cambias, por qué y qué respuesta esperas revisar. Esta propuesta de registro no es una regla de dosificación validada para todas las patologías: debe completarse con las indicaciones aplicables al problema tratado.
Ejemplos de planificación del ejercicio terapéutico
Los siguientes ejemplos son situaciones ficticias para explicar cómo documentar una propuesta. No son pautas de tratamiento ni casos atendidos por Qeres.
Volver a pasear con la familia
Imaginemos a una persona que quiere volver a pasear con su familia. El profesional documentaría primero su situación clínica y su capacidad actual. Después acordaría una tarea, una pauta individual y una forma de registrar cómo le va. En la revisión preguntaría no solo si completó la actividad, sino si el plan le permite acercarse a su objetivo.
Si la tarea no encaja en su rutina, habría que explorar la barrera antes de atribuir el problema a falta de interés. Si aparecen cambios clínicos inesperados, corresponde reevaluar: el plan no debe mantenerse automáticamente.
Un registro del ejemplo podría tener tres campos: «objetivo acordado: pasear con la familia», «dato a recoger: actividad realizada y dificultades encontradas» y «decisión en la revisión: mantener o adaptar la propuesta». La pauta concreta queda deliberadamente abierta porque no contamos con la valoración de una persona real.
Levantarse de la silla del trabajo
En este segundo ejemplo, la persona quiere realizar una tarea cotidiana con menos dificultad. El registro empezaría por describir cómo se levanta actualmente de la silla y qué cambio funcional se quiere observar.
Una ficha educativa podría recoger:
- Objetivo acordado: facilitar la tarea de levantarse de la silla del trabajo.
- Situación inicial: descripción de cómo realiza la tarea y qué dificultades comunica.
- Propuesta: ejercicio y dosificación pendientes de concretar tras la valoración.
- Revisión: comparar la tarea con la situación inicial y registrar la respuesta al plan.
Nombrar la actividad no equivale a prescribirla. No se propone aquí un número de repeticiones, una carga ni una progresión universal.
Errores que conviene evitar
- Entregar la misma hoja a todas las personas con una etiqueta diagnóstica.
- Cambiar ejercicios sin aclarar qué objetivo persigue el cambio.
- Valorar el resultado únicamente por haber completado las sesiones.
- Presentar un tipo de contracción como solución universal. El ejercicio excéntrico merece interpretarse dentro de un programa y una indicación.
Preguntas frecuentes
¿Hay un número de repeticiones correcto para todo el mundo?
Esta guía no propone uno. La pauta debe concretarse según la valoración, el objetivo y la evidencia aplicable al problema tratado.
¿Hacer más ejercicios significa recibir un tratamiento mejor?
Una lista más larga no explica la calidad de la planificación. Pide que cada tarea tenga un propósito y que exista un criterio para revisarla.
Formación para profundizar
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